La espera se sintió eterna y no es para menos, hablamos prácticamente de un año completo, pero ya terminó. Ronal Acuña Jr. está listo para volver a las Grandes Ligas y retomar las cosas justo donde las dejó, al menos con su bate, para ayudar a sus Bravos de Atlanta, que vaya que han resentido su ausencia y se han quedado descolgados en una división, donde Mets y Filis tienen una lucha aparte.
Con bombos y platillos Ronald fue anunciado para el compromiso de anoche en Atlanta, donde inició una serie de tres compromisos ante Padres. Todo esto después de arrasar en las menores y demostrar que sigue siendo el mismo, ese al que ningún rival quiere tener de frente en un momento crucial. El de “La Sabana” disputó un juego en la rookie y cinco en Triple-A, sumó par de bambinazos y par de dobles, empujó dos carreras, anotó siete y ganó también siete boletos. Todo esto para facturar un average de .400 y un OPS de 1.524.
“La rodilla está bien, el resto del cuerpo está bien. Está en muy buena forma… Dijo que se sentía de maravilla”, fueron las declaraciones del manager Brian Snitker. El anuncio de su regreso, claro, revolucionó a los fanáticos del béisbol. Inmediatamente se volvió tendencia y había clips de todo tipo invadiendo las redes sociales, convirtiendo su activación en todo un suceso. Y no es para menos. Aunque dos de sus siete años de carrera han sido frenados de forma abrupta, ambos por lesiones en la rodilla que lo han obligado a pasar por el quirófano y lo han apartado del terreno por un largo tiempo, el de “La Sabana” se ha encargado de que su nombre resuene en todas partes.
No en vano se unió a Luis Aparicio y Oswaldo Guillén en ese pequeño grupo de venezolanos ganadores del Premio Novato del Año. Tenía solo 20 años y ya había dejado claro que se convertiría en toda una figura. De ahí en adelante, se le contabilizan cuatro Juegos de Estrellas (2019, 2021, 2022 y 2023), tres bates de plata (2019, 2020 y 2023) y un premio MVP (2023). Todo esto además de dos temporadas de 40 o más jonrones y más de 100 empujadas. Sin olvidar, claro, que inauguró el club del 40-70 al terminar el 2023 con 41 estacazos y 73 bases robadas.
Y si, yo sé que todos tienen muy claro lo que ha hecho, pero se los recuerdo para que también tengan presente que es un muchacho, al que por jugar con tanta intensidad la vida lo ha obligado a parar un par de veces. Ha tenido que luchar con esos fantasmas que nos persiguen a todos cuando nos sentimos vulnerables y ha tenido que aprender a reconstruirse y no, no para cumplir las expectativas de otros, sino más bien para seguir teniendo la oportunidad de cumplir su sueño.
Entonces seamos más humanos y, antes de empezar a especular que tantos jonrones dará o si se atreverá estafar almohadillas, celebremos su resiliencia y démosle la oportunidad de ir un día a la vez, que al final del apuro solo queda el cansancio.
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