El drama que expone César Rengifo está moldeado con el barro mismo de la realidad social y cultural venezolana: un universo que trasciende el costumbrismo, porque revela las contradicciones humanas, la crudeza de la muerte y las circunstancias que la provocan. Sin embargo, siempre eleva la ancestralidad y a los pueblos en su anhelo de liberación, una realidad insurgente presente en cada acto.
Rengifo nació en Caracas el 14 de mayo de 1915. Abrazó el arte como destino y como herramienta de lucha cultural. Pintor, dramaturgo, periodista, pedagogo y militante de izquierda, convirtió la escena y la pintura en memoria y denuncia, dando voz a campesinos, indígenas y obreros. Su realismo social tocó la espiritualidad venezolana y nuestroamericana, y lo consagró como uno de los grandes creadores del país.
Estudió en la Escuela de Bellas Artes. Protestó contra la dictadura de Juan Vicente Gómez y otros gobiernos posteriores que marginaban al pueblo venezolano. Murió en Caracas el 2 de noviembre de 1980. A 45 años de su siembra, su obra sigue despertando conciencias para la acción insurgente.
El libro Todo César. Panorama de vida y obra, publicado por la editorial El perro y la rana (2018), recoge su reflexión sobre el papel del arte en la construcción de la identidad nacional. Allí afirma: “Los artistas populares (ese término a mí no me gusta) van a jugar un papel muy importante en la reconquista de la identidad nacional, y los artistas cultos que tengamos una conciencia lúcida, también vamos a construir la reconquista de esa identidad y la reafirmación de la nacionalidad”.
Rengifo tenía la convicción de que el artista, proveniente del pueblo, debía asumir la fidelidad a sus raíces como un compromiso ético, manteniendo siempre el arte al servicio de la humanidad, contribuyendo a mejorar sus condiciones sociales y existenciales.
Así, la voz de Rengifo sigue siendo esencial en el movimiento cultural actual, inspirando a generaciones de creadores en su empeño por transformar las condiciones sociales y afirmar un vivir con sentido.
Algunas obras esenciales
Manuelote es una breve pieza teatral que transcurre en 1814, en Venezuela. Se centra en dos esclavos: Manuelote y su esposa Petrona, ambos pertenecientes a don Martín, un criollo insurgente. El panorama está marcado por la amenaza del ejército realista (español). Ciertas circunstancias ponen a prueba a Manuelote, quien debe decidir entre tomar el fácil camino de la ambición o ser leal, no a un patrono, sino a un ideal más grande que cualquier hombre.
El mito de Amalivaca. En plena dictadura de Marcos Pérez Jiménez, a Rengifo se le encargó una serie de murales. Libró su batalla con esencia ancestral desde las artes, llevando a la cotidianidad El mito de Amalivaca, un mural de mosaicos de 28 metros de largo, ubicado en el área cubierta del Centro Simón Bolívar de Caracas.
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