FIFA anunció los detalles para la compra de entradas del Mundial


La pasión por el fútbol se desata, especialmente en estos tiempos cuando el Mundial aparece, arrasador, en la línea del horizonte. Se dice que es el deporte más popular, el de más arraigo y eso no es posible dudarlo. Se esparce como polvo del viento en los más apartados confines de los cinco continentes, y no hay forma de detener su crecimiento y aceptación. El fútbol es razón de cada día, propio de pueblos de toda raza, y dueño de corazones que se desviven por apoyar a sus selecciones en encuentro universales. Pero, atención. Hay quien alce su voz para decirle al fútbol que no todo es el balón, las camisetas coloridas y las broncas que se arman de vez en cuando. Que existen otras manifestaciones deportivas que se convierten en bastiones de la cultura y de la identidad nacional de algunos inconquistables territorios…

Desde Canadá levantan el brazo derecho y piden que se les oiga su opinión. Habla el hockey sobre hielo, una verdadera locura en un país que ha sido campeón mundial sobre las superficies quebradizas. En Montreal, en Toronto, en Vancouver y especialmente en Otawa, la ciudad inconforme e independentista, el hockey es una manera de concebir la vida. Por igual en Australia, en donde el futbol australiano, una variación del fútbol americano, y el cricket, herencia inglesa, lo acaparan casi todo. Y qué decir de Curazao, una isla pequeña del Caribe en donde el beisbol es tan popular que algunos de sus jugadores resaltan en las grandes ligas. Por aquí también anda Panamá, un país donde el boxeo y el beisbol han sido desde siempre importantes sostenedores de su quehacer cotidiano. De cualquier manera, habrá que reconocer que en los años recientes, demostrado con sus dos mundiales, el fútbol ha conseguido un lugar de importancia entre la gente, particularmente entre los jóvenes. Intencionadamente no hemos nombrado en la columna a Estados Unidos, una nación que esparce sus preferencias en varios deportes, aunque el fútbol americano es, en esencia y en tradición, el preferido por los estadounidenses rancios. Beisbol, baloncesto, hockey y boxeo integran ese caleidoscopio en el que fútbol “soccer”, como es llamado allá, crece pero sin acceder todavía a niveles de mayor importancia…

Hemos nombrado a estos países: Canadá, Australia, Curazao, Panamá y Estados Unidos, porque ellos serán parte de la celebración mundialista. Van, participarán y ganarán partidos sin necesidad de que el fútbol sea su deporte nacional. Festejarán sus logros y gritarán como si también fueran muchachos del juego de balones, y le dirán al mundo que no hará falta tanta militancia futbolera sino los goles victoriosos para que los tomen en cuenta.

Nos vemos por ahí.


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