Benavidez e Inoue, “Monstruos sueltos”


El pasado fin de semana se produjeron en dos hemisferios sendas batallas que, si bien no lo fueron por la decepcionante actuación de los rivales, por lo menos dejaron en pie que “los buenos grandes se ganan a los chicos”. En primer lugar, se realizó el sábado 3 de mayo en el Tokiodome una unificación en el peso supergallo (122 libras) entre los japoneses Naoya Inoue y Junto Nakatani. Ambos púgiles, invictos en más de 30 combates y los dos con un porcentaje de KO por encima del 75%, suponían una batalla sin tregua durante los asaltos pactados y en donde las apuestas eran mayoritariamente a que “la pelea no llegaría a los 12”, es decir, la vía del KO estaba expedita para cualquiera.

Y eso fue lo que se mostró durante los primeros 7 rounds, en donde un “irresoluto” Nakatami recibió de todo por parte de Inoue. Los comentaristas de los diferentes portales activos daban por descontado un desenlace antes del límite. Pero Nakatami, o su esquina, mejor dicho, decidió ir al ataque y no al contragolpe, por lo cual asestó varios golpes efectivos y ganó terreno, pero no suficiente para llervarse la decisión y perder por apenas dos puntos, según uno de los jueces. Se acabó un invicto y se mantuvo otro, pero la moraleja es que no se puede subir al ring sobrestimando al rival, como fue el caso de Nakatami, así sea contra un tal Inoue.

¿Revancha? No pareciera, tomando en cuenta que ahora sí Inoue vendrá más seguido a América, en donde los mexicanos se frotarían las manos. Veremos.
Ahora lo de David Benavidez sí está en otro nivel. Aun cuando salió favorito –a pesar de subir de división hasta el peso crucero–, nadie esperaba que se deshiciera del “Zurdo” Gilberto Ramírez en seis rounds y no sin antes dejarlo casi ciego.

Reconozco que esperaba más de Ramírez, quien tenía tiempo asentado en la división y pesó el pasado sábado más de 200 libras. El “Bandera Roja” hizo 196 libras, es decir, le estaba dando peso a su coterráneo mexicano, quien subió al ensogado del T-Mobile de Texas con el favor de la mayoría del público azteca.

Pero ni los gritos del astro Julio César Chávez, quien estuvo cinco rounds gritándole al ”Zurdo”: “¡Pégale abajo!” o los intentos de cortar distancia frente a un rival más pequeño detuvieron a Benavidez, quien mostró la velocidad de siempre, pero con mucha más fortaleza. Realmente, Ramírez no fue rival, lució incómodo y el boleto hacia el retiro le fue mostrado. Esa es una realidad para un púgil que contaba con tan solo una derrota, luego de haber sido campeón en supermediano en más de 40 combates.

Por cierto, que la derrota a la que nos referíamos fue contra el ruso-armenio-coreano Dimitri Bivol, frente a quien Ramírez perdió por decisión unánime. Y ahora se asoma la posible Benaviez-Bivol para 2027. También Artur Beterbiev, ruso residenciado en Canadá, asomó la mirada hacia Benavidez. ¿Y Canelo? “Bien, gracias, paso y gano”, diría el tapatío.


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