Después de cuatro meses estelares con los Mets, el relevista Luke Weaver ha sido enviado a los Piratas, por el campocorto Sammy Stafura, el prospecto número 9 de Pittsburgh.
Entre todos los candidatos evidentes de los Mets para un traspaso, Weaver figuraba como uno de los más valiosos, por la sencilla razón de que a su contrato le queda un año y US$12.5 millones después de la presente temporada. Se trata de una ganga para un relevista que se ha situado entre los mejores de Grandes Ligas, logrando lanzar puros ceros durante los meses de mayo y junio.
Aunque fue abridor en etapas anteriores de su carrera con los Cardenales, Diamondbacks y Rojos, Weaver sigue basándose en una combinación de tres lanzamientos similar a la que utilizaba en ese entonces. Su repertorio comienza con una recta de velocidad media en el rango de las 90 millas por hora, seguida a menudo por cambios de velocidad ante bateadores zurdos y cutters (rectas cortadas) contra los derechos. La clave del juego de Weaver es el control; entre los lanzadores que promedian al menos un ponche por entrada, él registra una de las tasas de bases por bolas más bajas.
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El resultado ha sido un ascenso tardío para Weaver, quien terminó la temporada del 2023 con efectividad de por vida de 5.14. Desde que se convirtió en relevista a tiempo completo en el 2024 con los Yankees, ha registrado promedio de carreras limpias mejor de 3.00.
Los Mets firmaron a Weaver a un contrato de dos años y US$22 millones, con la esperanza de que se convirtiera en una solución a largo plazo para el rol de preparador, previo al cerrador Devin Williams, tal como lo hizo en el Bronx. Sin embargo, ha demostrado ser más fiable que Williams y buscará seguir aportando lo mismo a su nuevo equipo.
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