Derek Jeter alguna vez dijo: “Puede que haya gente con más talento que tú, pero no hay excusa para que alguien trabaje más duro que tú”. Y esa frase quedó tatuada en la memoria de la afición e incluso, más allá del beisbol, se convirtió en una especie de mantra para aquellos que trabajan duro por sus objetivos. En lo particular, esa expresión me hace pensar en Miguel Rojas, que ahora mismo está en Grandes Ligas jugando su campaña de retiro, un lujo que no tiene todo el mundo, porque realmente son muy pocos los que se van en sus términos, como hoy los está haciendo el venezolano.
Usualmente, solo anticipan su despedida las estrellas del equipo y, en honor a la verdad, “Miggy” es un jugadorazo, un líder, un ejemplo, pero no es esa figura que recurrentemente acapara reflectores. Su caso ha de ser recordado como una excepción a la regla, pero no por suerte, sino por ser el resultado de 13 años de entrega y disciplina.
Hay tanta convicción en Miguel Rojas que a finales de 2024, cuando jugaba la segunda campaña con Dodgers, comenzó a hablar de la posibilidad de llegar a los 1000 hits y dijo que -si a sus 35 años todavía podía jugar el shortstop con una defensa élite- seguramente tendría la capacidad de conseguir esa cifra redonda en imparables. En 2025 los Dodgers ejercieron la opción que tenían para mantenerlo en el equipo y le dieron la oportunidad de avanzar en ese objetivo. Cuando terminó la ronda regular con 76 inparables, y quedó de por vida con 988, muchos pudieron pensar que se había quedado corto. Pero no.
Entre el comodín y la Serie de Campeonato, solo vio acción en cinco compromisos. Y cuando empezó la Serie Mundial parecía no tener cabida, pero se mantuvo listo y fue claro, “me preparo todos los días como si fuese a jugar”, dijo en un par de oportunidades. El resto es historia. Solo fue titular en los últimos dos juegos, pero eso bastó para ser protagonista, en el primero brilló con su defensa, tanto que salió lastimado, y en el segundo conectó el cuadrangular con el que Dodgers igualó la pizarra en el noveno para a la postre vencer en 11 entradas y sellar el bicampeonato. El jonrón más importante de su carrera y la certeza de que podría seguir persiguiendo aquella marca que comenzó a ojear en 2024.
Dodgers le dio su contrato para 2026 y, en 14 juegos, hizo la tarea. El 20 de abril, tras una jornada perfecta de 3-3, se convirtió en el venezolano número 43 en conseguir al menos 1000 hits en MLB, lista que por supuesto encabeza Miguel Cabrera con 3174 imparables. Aún le quedan por delante unos cinco meses para esculpir la cifra definitiva y quizás redondear otros números, por ejemplo está a solo 12 de las 450 anotadas y 34 de los 400 remolques. Como quiera que sea, ya protagoniza una historia que merece ser contada y que seguramente tendrá otras entregas porque ha dicho abiertamente que espera desarrollarse como coach e incluso ser manager.
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