El uranio fue sacado del reactor de investigación del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), que estaba fuera de servicio desde 1991.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó este viernes que participó en el reciente traslado de Venezuela a Estados Unidos de 13 kilos de uranio enriquecido a poco más del 20%, proveniente del combustible de un reactor en desuso, en una operación realizada bajo estrictas medidas de seguridad.
También autoridades del Reino Unidos estuvieron involucradas en esta acción, indicó en un comunicado del OIEA.
«En el marco de una operación compleja y delicada, los tres países implicados —el Reino Unido, Estados Unidos y Venezuela— y el OIEA colaboraron estrechamente para garantizar que la carga de 13 kilogramos de uranio altamente enriquecido fuera transportada de forma segura por tierra y mar desde Sudamérica hasta Norteamérica», indica la nota.
A finales de abril, un convoy nocturno protegido por el ejército venezolano partió del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), a 15 kilómetros al suroeste de Caracas, hacia la ciudad portuaria de Puerto Cabello, donde el contenedor de combustible fue cargado en un barco británico, que inmediatamente se dirigió a los Estados Unidos.
El combustible fue traslado luego hasta al emplazamiento de Savannah River del Departamento de Energía de los Estados Unidos, en Carolina del Sur, donde llegó a principios de mayo en perfecto estado, aseguró el organismo.
El uranio, en forma de combustible nuclear enriquecido a poco más del 20% del isótopo fisionable uranio-235, fue sacado del reactor de investigación del IVIC, que estaba fuera de servicio desde 1991.
Durante las tres décadas de su vida útil, el reactor venezolano utilizó combustible nuclear que contenía uranio procedente tanto de Estados Unidos como del Reino Unido.
«Tras esta misión, ya no queda combustible en el reactor», aseguró el OIEA, la agencia del sistema de Naciones Unidas encargada de velar por el uso pacífico de la tecnología nuclear.
El organismo con sede en Viena lleva años apoyando los esfuerzos internacionales para eliminar el uranio altamente enriquecido de los reactores de investigación en todo el mundo con el fin de reducir los riesgos de proliferación asociados con el uranio enriquecido a niveles más altos.
Si bien la mayoría de los reactores de investigación se construyeron en las décadas de 1960 y 1970 requería uranio altamente enriquecido para realizar experimentos científicos, hoy en día gran parte de estas actividades se pueden llevar a cabo utilizando uranio de bajo enriquecimiento (LEU), en el que la concentración de uranio-235 es inferior al 20%, explica el OIEA.
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