Decenas de veteranos de guerra fueron arrestados este lunes por la Policía del Capitolio tras una histórica jornada de desobediencia civil en Washington D.C. Los manifestantes irrumpieron en el edificio de oficinas Cannon, sede de la Cámara de Representantes, para exigir el cese inmediato de la ofensiva militar contra Irán liderada por el presidente Donald Trump.
La protesta, que capturó la atención de los medios nacionales, refleja un malestar profundo y creciente dentro de las filas castrenses frente a la política exterior de la actual administración. Desde la rotonda del Cannon, los veteranos corearon consignas que denunciaron no solo la guerra directa contra Teherán, sino también el respaldo estadounidense a las acciones de Israel en Gaza, que calificaron abiertamente de genocidio.
El ambiente en el Capitolio se tornó tenso cuando las fuerzas de seguridad procedieron a realizar detenciones masivas ante la negativa de los manifestantes de abandonar el recinto legislativo, considerado por ellos como el centro de la complicidad gubernamental en los conflictos actuales.
El auge de la objeción de conciencia
La demanda central de la movilización se enfocó en la protección del derecho a la objeción de conciencia dentro de las Fuerzas Armadas. Mike Prysner, veterano de la guerra de Irak y director ejecutivo del Centro de Conciencia y Guerra, explicó antes de ser detenido que existe una necesidad urgente de garantizar que los soldados puedan negarse a ser desplegados en frentes que consideran ilegales o inmorales. Prysner señaló que muchos jóvenes militares enfrentan dilemas éticos sin precedentes ante la posibilidad de participar en una nueva escalada bélica en Oriente Próximo.
Esta petición surge en un contexto donde las solicitudes de objeción de conciencia han experimentado un aumento significativo durante el primer trimestre de 2026. Los activistas aseguran que el derecho a no participar en conflictos que violen el derecho internacional debe ser una garantía fundamental para quienes sirven en el ejército. La toma del edificio Cannon buscó presionar al Congreso para que legisle sobre estas salvaguardas y limite los poderes de guerra que Trump ha ejercido de manera unilateral.
Repudio social a la escalada militar
La acción de los veteranos se suma a una ola de protestas que se extiende por las principales ciudades de Estados Unidos bajo el lema de rechazo al «gobierno de los reyes». Los sectores opositores critican que la administración priorice el control de recursos energéticos, como el petróleo en la isla de Jarg, por encima de la estabilidad global y la vida de los civiles. Este movimiento antiguerra ha logrado unificar a diversas organizaciones civiles que ven en el presupuesto militar de 200.000 millones de dólares una desviación de recursos vitales para las necesidades internas del país.
El creciente repudio a las políticas de Trump no solo se manifiesta en las calles, sino también en el bloqueo legislativo de resoluciones que buscaban frenar los ataques estadounidenses. Mientras el mandatario se jacta de un «cambio de régimen» en Irán tras la destrucción de infraestructuras clave, la base social que lo llevó al poder muestra signos de fractura por el costo humano y económico de estos enfrentamientos. El arresto de quienes alguna vez vistieron el uniforme militar añade una carga simbólica poderosa que intensifica el debate sobre el rumbo de la nación en 2026.
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