Aumenta riesgo de colapso del comercio global por el cierre del estrecho de Ormuz


El bloqueo del estrecho de Ormuz provoca un impacto devastador en el comercio internacional, tras desplomarse las exportaciones de gas natural licuado en un 95 por ciento y las de urea y fertilizantes en un 83 por ciento.

Los datos comerciales de abril de 2026 confirman los peores pronósticos sobre el encarecimiento de precios y el desabastecimiento global, derivados de la guerra perpetrada por Estados Unidos e Israel contra Irán.

Un análisis del Centro de Comercio Internacional revela que las ventas externas de doce productos clave procedentes de las economías del Golfo sufrieron una caída combinada del 54 por ciento frente al año anterior.

La interrupción del tráfico marítimo en esta ruta neurálgica, por donde transita una cuarta parte del comercio mundial de petróleo y un tercio de la urea, genera una crisis energética y alimentaria que destruye las cadenas de suministro globales.

Desplome histórico en suministros estratégicos e industriales

El sector energético soporta los mayores volúmenes de pérdida, liderado por el crudo con una reducción de 28 millones de toneladas, seguido por los derivados refinados y el gas natural licuado. Paralelamente, el mercado registra contracciones drásticas en insumos industriales básicos, destacando el desplome del metanol y el amoníaco en un 80 y 75 por ciento, respectivamente.

Las economías con alta dependencia histórica de esta vía marítima sufren los mayores estragos en sus importaciones totales. Japón, que obtenía el 91 por ciento de su petróleo crudo de la región, registra un desplome del 64 por ciento en sus adquisiciones.

Asimismo, Corea del Sur y Malasia sufren caídas del 23 y 41 por ciento, respectivamente, evidenciando la vulnerabilidad de los mercados asiáticos ante el colapso del golfo Pérsico.

Incertidumbre prolongada en las cadenas de suministro

Aunque potencias como Estados Unidos y China fungen como proveedores alternativos para ciertos volúmenes de gas natural licuado y polímeros, las importaciones globales de productos como el propano y el azufre continúan a la baja.

Los intentos de diversificación de los importadores resultan insuficientes para compensar el volumen perdido por la parálisis del estrecho. Pese a registrarse breves treguas que alimentan expectativas de normalización, el tráfico marítimo continúa bajo mínimos y sin garantías de reactivación plena.

Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional estiman que la reapertura parcial comience a mediados de julio, pero advierten que la recuperación total del flujo comercial no llegará antes de marzo de 2027.


ultimasnoticias.com.ve

Ver fuente