La guerra sucia siempre ha existido. Las operaciones psicológicas y las fake news no son cosas exclusivas de nuestros días. Solo volteemos la mirada dos siglos para que saquemos nuestras propias conclusiones.
Aseveramos esto para reiterar la idea de la presencia de difamadores del Padre de la Patria en la nación de Benito Juárez.
Dos veracruzanos rompieron lanzas contra Simón Bolívar y se dieron a la tarea de mancillar su figura en el horizonte mexicano. Ellos fueron José Antonio Facio y José Ignacio Basadre, respectivamente.
Facio, nacido en 1790 y muerto en Francia en 1836, se había sumado al ejército mexicano al concretarse la Independencia, llegando a ser ministro de Guerra del presidente Anastasio Bustamante, siendo a la vez enemigo acérrimo de Vicente Guerrero. Sería partidario de un régimen dictatorial y centralista, políticamente hablando.
Facio asumiría una posición frontal contra la imagen del Libertador. El Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826 exacerbaría su desconfianza del Hombre de las dificultades, aprovechando la ocasión de denigrarlo, calumniándolo de tener una agenda oculta para autoproclamarse emperador de Colombia.
Por su parte, Basadre, alumbrado en 1799 y fallecido en Ciudad de México en 1865, tenía parecidos criterios que Facio sobre el revolucionario caraqueño.
Basadre, con una hoja de servicio nutrida —participante del Plan de Iguala, diputado, senador, secretario de la Legación en Colombia, comandante general de Veracruz, secretario de Antonio López de Santa Anna, ministro de Guerra y Marina, etc.—, marcaría una huella en la historia mexicana.
Sería proverbial su campaña en detrimento del Hombre diáfano. En un documento rubricado en Nueva York, fechado el 27 de diciembre de 1829 y dirigido a su gobierno, Basadre notificaba sobre la pretensión de “tres potencias de instaurar una monarquía» y de cómo Bolívar «contraería matrimonio con una princesa francesa”.
En el escrito aludido, informaba Basadre al secretario de Relaciones Exteriores que Juan Cortés —monje espiado por un sujeto de su confianza— había revelado “que en Orleans visitó con frecuencia al Príncipe de Wittenberg, el que le confió que se dirigía a México comisionado por tres grandes potencias de Europa para trabajar en favor de la formación de una monarquía; que el secretario que lleva es un brigadier español que pasará en México por francés; que va desde Orleáns por tierra para preparar mejor los ánimos en favor de la empresa; que las expediciones destinadas a las Américas no saldrán de Europa hasta que los gobiernos respectivos de esas tres grandes potencias reciban sus comunicaciones desde México, en cuya ciudad cuenta el Príncipe con muchos amigos…”.
Y luego agregaba: “y que el General Bolívar contraerá muy pronto matrimonio con una princesa francesa hija del Duque de Orleáns. El fraile dijo además que él iba a Madrid con pliegos del Príncipe, y que éste lleva dinero en abundancia y letra abierta contra una casa rica de México. Todo lo cual tengo la honra de comunicar a Vuestra Excelencia para que se sirva ponerlo en conocimiento del Excelentísimo señor Presidente, advirtiendo al mismo tiempo, por si no hubiese llegado a noticia del supremo gobierno, que el fraile Cortés posee intereses de alguna consideración en nuestro país”.
La historia no es materia del pasado, es la ciencia del presente.
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