El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, afirmó este miércoles que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, es el vocero «de intereses corruptos y revanchistas» que intenta culpar a las autoridades cubanas del daño que provoca Washington al país caribeño.
A través de su cuenta en la red social X, el diplomático aseguró que «el secretario de Estado repite su libreto mendaz e intenta culpar al Gobierno de Cuba por el daño despiadado que provoca el Gobierno de EEUU al pueblo cubano».
«Es el vocero de intereses corruptos y revanchistas, concentrados en el sur de la Florida y que no representan los sentimientos de la mayoría del pueblo estadounidense, ni de los cubanos que allí viven», aseveró.
Rodríguez indicó que Rubio sigue hablando de «una ayuda de 100 millones de dólares que Cuba no ha rechazado, pero cuyo cinismo es evidente para cualquiera» ante el efecto devastador del bloqueo económico y el cerco energético contra la nación antillana.
«Aprovecha la nefasta fecha del 20 de mayo que inauguró un periodo neocolonial para Cuba, como apéndice dependiente de los EEUU y al que el principal diplomático estadounidense pretende que Cuba regrese», advirtió.
El canciller recalcó que la Cuba neocolonial y la Enmienda Platt «son el pasado», mientras que el presente y el futuro de La Habana «son la independencia y la soberanía».
En esta jornada, Rubio declaró que el 20 de mayo de 1902 representa la independencia de Cuba, destacando que ese día la bandera cubana «ondeó por primera vez sobre un país soberano», pero sin reconocer que La Habana dejó de ser colonia de España para convertirse en neocolonia de Washington.
Asimismo, hizo referencia a la actual situación de Cuba, calificándola como crítica, pero no comentó que era consecuencia del bloqueo económico, comercial y financiero, así como del petrolero, que mantiene contra la nación.
El pasado 29 de enero, el presidente de EEUU, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declara una «emergencia nacional» ante la supuesta «amenaza inusual y extraordinaria» que representaría Cuba para la seguridad de Washington y la región.
También se anunció la imposición de aranceles a los países que vendan petróleo al país caribeño, sumándose a amenazas de represalias contra aquellos que actúen contra la orden ejecutiva de la Casa Blanca. Asimismo, Washington implementó nuevas sanciones económicas y mantiene la amenaza de una posible agresión militar.
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