Cerrado el importante paréntesis sobre el origen y la historia del velo, volvemos al camino trazado originalmente para honrar la etapa final de su historia antigua y el genio del Imperio Sasánida.
El Imperio Sasánida no fue solo un poder militar; fue el arquitecto de una civilización monumental donde la ciencia funcionaba como la herramienta más avanzada del Estado. El símbolo máximo de esta grandeza fue la Academia de Gondishapur, el primer hospital universitario de la historia y el cerebro intelectual más importante del mundo antiguo.
Con Gondishapur nació la medicina moderna. Allí, los persas crearon el sistema que hoy guía a nuestros centros de salud: la unión total entre el estudio en los libros y la práctica con los enfermos. Por primera vez, los médicos no solo leían tratados; atendían a pacientes «a pie de cama» bajo la guía de maestros, creando así el concepto de «residencia médica».
Esta organización exigía un control de calidad estricto: el Estado Sasánida implementó las primeras licencias obligatorias para ejercer, obligando a los médicos a aprobar exámenes estatales de competencia. La salud del ciudadano se convirtió en una prioridad estratégica del imperio.
En sus quirófanos se hacían cirugías complejas y se usaba anestesia basada en plantas, mientras sus laboratorios clasificaban miles de sustancias en el primer vademécum (libro de consulta de medicinas) de la historia. La institución tenía departamentos especializados: medicina interna, oftalmología y una farmacia central dedicada a investigar plantas curativas.
Gondishapur fue pionero en recetar dietas especiales para cada enfermo y en tratar problemas mentales mediante la música y la palabra, entendiendo que el cuerpo y la mente se curan juntos, siglos antes de la psiquiatría moderna.
Bajo el apoyo de reyes como Khosrow I, la Academia se volvió el refugio de los sabios de todo el mundo. Su biblioteca, la más grande de su época con miles de libros traducidos de varios idiomas, funcionaba como un centro de reunión donde se organizó el saber sobre el cuerpo humano que luego recibiría Occidente.
Esta «Ciudad de la Sabiduría» es el corazón de la historia de Irán: una civilización que venció a la oscuridad con ciencia y justicia. Un conocimiento que todavía hoy, 1,500 años después, ayuda a salvar vidas en cada hospital universitario del mundo.
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