Los periodistas poseemos una doble responsabilidad en nuestro quehacer diario dentro de la sociedad venezolana. La moral del periodista tiene principios fundamentales y uno de ellos es la moralidad de los seres humanos dentro de la sociedad donde vivimos; por lo tanto, son necesarios los códigos de ética, ya que un periodista sin ética ni moral es un ser vacío que causa mucho daño a los ciudadanos y en especial a la sociedad. La responsabilidad de los periodistas es ofrecer información clara, breve, concreta, concisa, veraz y protagónica. No basta con que el periodista escriba y redacte bien, porque es necesario que tenga formación política, ideológica, cultural y educativa.
El discurso de los periodistas es ideológico, ya que tiene funciones estratégicas similares a otros tipos de discursos de naturaleza ideológica, como es el caso del discurso político, para lograr una intención comunicativa.
Todos los periodistas somos asalariados que entregamos nuestra plusvalía al empresario o dueño de los medios de comunicación social.
Por ello debemos reivindicar una posición democrática, patriótica y nacionalista. Es importante admitir que el ser social determina la conciencia de clases, lo cual permitirá saber a quiénes defiendes dentro del sistema social donde vives.
Asimismo, debemos aceptar que el periodismo es un apostolado político-ideológico, de grandes valores éticos y morales, porque somos servidores públicos con la gran responsabilidad de informar de forma objetiva, veraz, protagónica y democrática. Para nadie es un secreto que vivimos una guerra mediática y psicológica que incide en el consciente y el subconsciente de las personas en forma dañina.
Creo que los periodistas neocolonizados contribuyen a perpetuar la mentalidad colonial a través de su práctica informativa, utilizando contenidos y metodologías que reflejan una visión errónea.
El buen periodista no es el que escribe y redacta bien, sino aquel que es solidario, patriota, amigo y defensor de las luchas populares.
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