
La admiración por Simón Bolívar hace dos centurias sería patente en México. Quedémonos con los testimonios de dos representantes del universo político del país norteño, Guadalupe Victoria y Carlos de Bustamante, quienes, pese a sus diferencias doctrinarias, encontraron en el Libertador un ejemplo digno de imitar.
Recordemos que Agustín de Iturbide había sido depuesto. Una república surgía con su proceso constituyente de rigor. En este nuevo ensayo político Guadalupe Victoria era declarado presidente de los Estados Unidos Mexicanos para el interregno 1825-1829.
En el plano internacional Victoria se sumaría a la propuesta bolivariana. La firma del Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua con Colombia, Centroamérica y Perú evidencia su ideal unionista.
Era tanto su respeto al caraqueño revolucionario -designado ciudadano mexicano en marzo de 1824- que a menos de un mes de haber sido nombrado presidente le haría llegar a Bolívar unos ejemplares de la Constitución Federal.
Era el 27 de octubre de 1824 y en su misiva, acompañando los ejemplares de la carta magna, Victoria expresaba: “Cuando por primera vez tengo el honor de dirigirme al Héroe Libertador de Colombia, Supremo Dictador del Perú, no puedo menos que congratularme al comunicarle que terminadas para siempre las divisiones intestinas que han agitado por algún tiempo el Anáhuac, parece ya fijarse su suerte venturosa de un modo invariable y por esta feliz situación influirá de un modo directo en sus deseos y disposiciones, en la de sus compatriotas los peruanos, puesto que los intereses de ambos son idénticos así como lo han sido los heroicos y casi milagrosos esfuerzos que han hecho por tantos años para conquistar su independencia y los más sagrados derechos que a pesar de ser imprescriptibles les fueron usurpados por más de tres centurias de años”.
Por su parte, Carlos de Bustamante, quien había sido constituyente en 1824, siendo después apartado del cuerpo deliberativo por su fuerte oposición a Guadalupe Victoria, no escondía tampoco su devoción por el Libertador.
En una carta fechada 2 de febrero de 1825, Bustamante le propone a Bolívar la candidatura a “Generalísimo” de la Federación de América, esfuerzo integracionista que venían conformando los patriotas mexicanos.
En el documento aludido el intelectual oaxaqueño compara su vida con la del Hombre de las dificultades, dice ser un convencido antimonárquico que sufrió “persecución y saña”, aplaude el triunfo en Ayacucho, advierte de los amagos de reconquista de España, exhorta que nuestra liberación debe ser obra de “nosotros mismos”, para luego rematar: “Si usted presenta (como me lo prometo) a promover esta medida, por la cual consume la obra de la emancipación de las Américas, desde luego creo que ésta le sufragará para Generalísimo de la Liga y pondrá gustosa en sus manos la espada y el bastón que tan diestra y sobriamente ha sabido manejar”.
En 1826 ya estaba en marcha el Congreso Anfictiónico de Panamá, y sobre la invitación que le hiciera Bustamante, Bolívar le confesaría a Francisco de Paula Santander, después de agradecer el gesto mexicano: “Suplico a usted que prevenga a los diputados al Istmo a que de ningún modo convengan en que un general de Colombia y en particular yo, sea nombrado como jefe militar de la liga. Este paso no es honroso y no nos atraerá sino rivalidades y disgustos”.
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