Una revolución financiera global en marcha, lenta y silenciosamente


La especulación y el acaparamiento, la extracción de valor son  un buen negocio, quién lo puede negar. 

Que está reñido con la ética y la moral, eso en estos tiempos es un costo colateral que ya se encargará algún experto en marketing o en relaciones públicas de resolver. Si se tiene “real” -un rasgo colonial en el término- eso ya le ubica en una élite dentro de la sociedad, habrán rumores por aquí y por allá, pero mientras sean solo eso usted tendrá las puertas abiertas, será la atracción del jet set y el referente de éxito a seguir.

El dólar USD como negocio es mejor que cualquier otro negocio, en especial en los países donde está moneda no se emite, con  un intercambio comercial casi que exclusivo con los Estados Unidos establecido por décadas, entregué sus  materias primas por estos papeles verdes, con los que se podrá comprar un poco del “sueño americano”, mayormente en el consumo de alimentos para untar en panes de trigo, trigo que no produce, para la higiene personal e higiene del hogar, para el entretenimiento y el confort tipo americano, ellos se lo venderán. Así la divisa que ingresa a nuestros países se devuelve multiplicada, transferencia de valor asimétrica; se socializa un modo de vida americano y se cultiva una unidad de cambio como reserva de valor y unidad de pago en el comercio internacional.  Si las monedas nacionales son fuertes, indica que el flujo de USD es el adecuado. Para que sea efectivo este cultivo inicial del modo de vida americano la moneda local debe ser más fuerte o igual al cambio que  el USD, para que salga más barato importar que producir, principalmente en los rubros en los que puede haber competencia, así una docena de huevos será más cara, en USD en el país objetivl que en las ciudades más caras de Estados Unidos; en consecuencia,  también será más  atractivo ser intermediario, comercial o financiero que productor. 

La distribución del ingreso nacional se hace  equivalente a la distribución del ingreso en divisas,  todos lo demás es conversión entre monedas, todos los residentes del país tienen derecho a su gota de petróleo, a su onza de plata, oro y cobre, libra de trigo o soya, libra de carne, etcétera. Así los gobiernos quedan atados políticamente,  si no reparten este ingreso en divisas a todas y todos los nacionales que lo exigen por derecho son sacados democráticamente o por la fuerza. Todo este esquema se retroalimenta y queda blindado, se consolida.

Una vez que el USD se hace fiduciario 1973, al abandonar unilateralmente su convertibilidad en oro,  la transferencia de valor asimétrica se hace más desigual.

Este buen negocio dólar USD, estimula otro negocio, el de la especulación y acaparamiento en aquellos países donde la divisa estadounidense logró imponerse como unidad de cuenta, es decir la vara de medida monetaria en la que se expresan los valores de todos los bienes y servicios del país; de esta manera todo patrimonio, inventario, estructura de costos nacionales están indexados automáticamente a la divisa, otro respaldo implícito en bienes y servicios local al papel verde emitido fuera del país. Es decir, el USD  ya no es sólo reserva de valor y medio de pago en el comercio internacional sino también unidad de cuenta de la economía real local, en síntesis  un buen negocio. 

Respuesta a los síntomas inflación y tasa de cambio VEF/USD 

Desde 1974, en la historia reciente de Venezuela se  han realizado nueve acciones legislativas para regular o controlar los precios, seis corresponden a las últimas dos décadas y media. Sin entrar en detalles, se ha hecho de todo, lista de precios de bienes y servicios de primera necesidad, se ha exigido marcaje de bienes y servicios con precios de venta público (PVP) y Máximo PVP;  se ha intentado la  regulación de precios y salarios  tripartita -gobierno, privados y trabajadores-; se ha regulado estructura de costos y margen de ganancia, la cadena de producción y de comercialización para establecer precios justos; se han creado en el tiempo cuatro instituciones: en 1995,  INDECU; en 2008, INDEPABIS; en 2011, SUNDECOP y en el 2013, SUNDDE vigente. Y la inflación sigue asechando al país.

La fuga de capitales los primeros cuatro años de gobierno llevó a establecer un sistema de control de cambio en el 2003, el tercero establecido desde 1983, que fue desmontado gradualmente entre el 2018 y 2019, hasta lograr el Sistema de Mercado Cambiario actual, sin embargo, el Estado debe intervenir ofertando la divisa dólar USD semana tras semana, para contener la tendencia alcista de la pérdida de valor del Bolívar frente a la divisa estadounidense, el año pasado el monto sumó casi los US $6 mil millones. Esta demanda es insaciable, si no se logra satisfacer a través del sistema oficial se recurre a las criptomonedas denominadas en USD y a las monedas estables con paridad 1 a 1 con el USD. A pesar de que en el 2024 la liquidez en USD era el doble a la liquidez en Bolívares, las tres cuartas partes de las transacciones registrada en la economía real se realizaron en la moneda nacional. A esta oferta en USD se le sumaron por lo menos la mitad de US $60 mil millones en criptomonedas y monedas estables con destino a Venezuela, entre julio 2023 y junio 2024. Entonces, ¿en cuál economía local se mueve esta liquidez en USD o su equivalente? El dólar USD es un buen negocio.

Y entonces, ¿qué se espera para cambiar el enfoque?

A Venezuela se le impuso  una división internacional del trabajo que se tradujo en una economía primaria, extractivista, deslocalizada o externalizada, siendo así para qué pensar en monedas nacionales, el centro está afuera no adentro. Cualquier plan o estrategia de independencia pasa por superar este lastre, está naturalización y sentido común relacionado con esa herencia colonial. 

En lugar de hablar de sustitución de importaciones, donde en nada se cuestiona el modelo de desarrollo y los patrones de consumo, es mejor aterrizar, que tenemos como recursos y geografía, como historia, como cultura, quiénes habitamos estás tierras, resultado de ello plantear un horizonte para construir planes desde la propia realidad y territorio, cambiando lo que se deba cambiar, desaprendiendo y deconstruyendo lo que vaya diciendo la praxis.

Una moneda fuerte no es lo mismo que una economía fuerte, pero se complementan mutuamente. 

Un Bolívar y una economía fuerte es lo que necesita Venezuela. Una economía fuerte,   primero, adentro, que brinde bienestar para finalmente  irradiarse como una economía fuerte hacia afuera.


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