Un sismo de magnitud 6,2 sacudió este lunes la región occidental de Cuba. El Servicio Sismológico Nacional (Cenais) emitió un informe preliminar que descarta daños personales o materiales tras el movimiento telúrico. Las autoridades mantienen la vigilancia en las zonas afectadas para confirmar la ausencia de afectaciones estructurales.
El epicentro del terremoto se localizó en el mar Caribe, a 100 kilómetros al noroeste del municipio Mantua, en la provincia de Pinar del Río. El temblor se propagó por todo el tercio occidental de la isla. Residentes de La Habana confirmaron la percepción del sismo, especialmente en edificios altos, aunque el evento no generó situaciones de emergencia.
El Servicio Geológico de Estados Unidos presentó una estimación técnica alternativa. Esta entidad calculó la magnitud en 6,1 y ubicó el epicentro a 104 kilómetros al oeste-noroeste de Mantua. Ambas instituciones coinciden en la localización del fenómeno fuera de la franja costera habitada, lo cual explica la falta de daños reportados.
Antecedentes sísmicos y comparativa regional
La actividad sísmica en Cuba presenta precedentes recientes de mayor impacto. El 23 de diciembre, un sismo de 6,1 afectó el municipio Guamá, en Santiago de Cuba. Ese evento generó 446 réplicas y causó daños en 90 viviendas, además de comprometer cuatro edificaciones estatales.
El panorama se agravó en noviembre de 2024 con dos terremotos en la localidad de Pilón. Los eventos de 6,0 y 6,7 provocaron más de 800 réplicas. El informe oficial del Ejecutivo cubano contabilizó diez personas heridas y más de 8.600 viviendas dañadas, de las cuales 156 sufrieron derrumbes totales.
Durante el año 2025, el Cenais registró 4.535 terremotos en el territorio nacional. De esta cifra, solo quince resultaron perceptibles para la población. Los especialistas mantienen el monitoreo constante ante la recurrencia de estos fenómenos en las diversas zonas de la isla.
Dinámica tectónica en el territorio cubano
La región oriental concentra la mayor actividad sísmica del país. La costa sur de Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo exhibe la peligrosidad más alta debido a la cercanía con la Falla de Oriente. Esta fractura marca el límite entre la placa de Norteamérica y la placa del Caribe.
Cuba forma parte de un área geológica compleja que se extiende desde México hasta la República Dominicana. En este sector confluyen múltiples sistemas de fallas tectónicas. La interacción constante entre estas placas genera una dinámica sísmica frecuente que exige protocolos de prevención permanentes.
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