El presidente de EEUU Donald Trump afirmó este miércoles que la guerra contra Irán terminará “pronto” porque “prácticamente no queda nada que atacar”, pero funcionarios israelíes y estadounidenses indicaron que no existe ninguna directiva interna sobre cuándo podría cesar el combate y que ambos países se preparan para al menos dos semanas más de ataques.
“Un poco de esto y aquello… Cuando quiera que termine, terminará”, dijo Trump en una breve entrevista telefónica con Axios, en la que aseguró que la guerra “va muy bien” y que los daños infligidos superaron incluso las expectativas iniciales. “Estamos muy adelantados respecto al cronograma. Hemos causado más daño del que creíamos posible, incluso en el período original de seis semanas”, afirmó.
Sin embargo, sus propios aliados enviaron señales contradictorias. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, dijo el mismo miércoles que la operación continuará “sin límite de tiempo, el tiempo necesario, hasta que logremos todos los objetivos y decidamos el resultado de la campaña”, con ataques que proseguirán en Teherán y en todo el país “día tras día, objetivo tras objetivo”. Funcionarios israelíes y estadounidenses confirmaron a Axios que ambos países se preparan para al menos dos semanas adicionales de bombardeos.
Trump justificó la campaña en términos históricos. “Irán iba tras el resto de Oriente Medio. Están pagando por 47 años de muerte y destrucción que causaron. Esto es una retribución. No saldrán tan fácilmente”, sostuvo el mandatario, quien también señaló que la hostilidad iraní se extendía más allá de Israel y Estados Unidos hacia los estados del Golfo.
En el frente marítimo, Trump confirmó que ataques estadounidenses del martes destruyeron 16 embarcaciones cazaminas iraníes y desbarataron los planes de Teherán de sembrar el estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita normalmente el 20% del petróleo mundial. El martes, Washington recibió inteligencia que sugería que Irán había comenzado a colocar minas en el paso, aunque funcionarios aclararon que el número desplegado era muy pequeño. “Si por alguna razón se colocaron minas y no se retiran de inmediato, las consecuencias militares para Irán serán a un nivel nunca visto”, advirtió Trump en redes sociales.
El comandante del CENTCOM, el almirante Brad Cooper, afirmó en un mensaje en video que la misión de las fuerzas estadounidenses es “eliminar la capacidad de Irán de proyectar poder y hostigar el tráfico marítimo en el estrecho”, y aseguró que los ataques con misiles y drones iraníes han disminuido drásticamente. “El poder de combate de Estados Unidos crece, el de Irán declina”, señaló Cooper.
Pese al optimismo de Trump, la guerra entró este miércoles en su duodécimo día con una escalada sostenida: Irán atacó al menos dos buques comerciales en el estrecho de Ormuz, impuso la exigencia de que cualquier navío que desee cruzar el paso obtenga “permiso” de Teherán, y lanzó drones contra el aeropuerto internacional de Dubai, hiriendo a cuatro personas. Los precios del petróleo superaban los 90 dólares por barril ante el bloqueo efectivo del estrecho y la incertidumbre sobre la duración del conflicto.
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