La cuestionada ONU busca nuevo secretario


Esta semana se realizaron las audiencias con los cuatro aspirantes a ocupar la Secretaría General de la muy cuestionada Organización de las Naciones Unidas (ONU) en sustitución de su titular, el portugués António Guterres.

La expresidenta de Chile, Michelle Bachelet; el director general de la Organización Internacional de Energía Atómica (Oiea), el argentino Rafael Grossi; la actual secretaria de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) y exvicepresidenta de Costa Rica, Rebeca Grynspan; y el expresidente de Senegal, Macky Sall, en ese mismo orden, fueron sometidos a un proceso de preguntas de los representantes de los 193 Estados miembros del organismo multilateral.

Es el primer paso en un proceso en el cual los 15 miembros del Consejo de Seguridad, probablemente a fines de julio, debatan a puertas cerradas para hacer la propuesta ante la Asamblea General que formalizaría el nombramiento posteriormente. El designado comenzará a ejercer sus funciones el 1° de enero de 2027.

Existe una regla no escrita de que la Secretaría General debe rotarse entre las regiones y, por tanto, en esta ocasión debería tocarle el turno a América Latina, que ya tuvo en una oportunidad, desde 1982 a 1991, al peruano Javier Pérez de Cuéllar al frente del organismo. También se ha planteado la necesidad de elegir a una mujer, aunque con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos esta opción pareciera descartada.

Cuestionamientos

En teoría, el secretario general de las Naciones Unidas, un organismo creado por 50 países el 26 de junio de 1945, cuando estaba a punto de terminar la Segunda Guerra Mundial, es la máxima figura diplomática del mundo, que debería cumplir un rol de extrema importancia: garantizar la paz y la seguridad, actuando como mediador imparcial en crisis y conflictos internacionales, así como para coordinar la ayuda humanitaria para quienes lo necesiten, entre otros.

Sin embargo, al menos en la última década, ese rol y el de la propia organización han perdido influencia, como lo prueba su escasa capacidad para incidir en conflictos como el genocidio en Palestina, la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, el inclemente bloqueo energético a Cuba o la brutal agresión contra Venezuela que devino en el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.

El Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de la ONU, conformado por 18 Estados miembros, entre los que se encuentra nuestro país, ha sido uno de los que ha venido señalando el “secuestro” del organismo por las potencias occidentales, lo cual ha incidido directamente en su pérdida de capacidad de repercutir en la solución de los conflictos.

Esta coalición sostiene, que la ONU no ha actuado eficazmente contra la imposición de las medidas coercitivas unilaterales (o sanciones ilegales), una muestra de un sistema internacional fallido.

Además, denuncian que hay doble rasero utilizando una supuesta lucha por los derechos humanos para intervenir en otros países, mientras Occidente actúa también al margen del Consejo de Seguridad.

Esa misma instancia es vista como anacrónica, pues solo cinco naciones tienen derecho a veto: Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia, que, por cierto, pueden frenar también el nombramiento para el principal cargo y, de acuerdo a sus intereses, impiden cualquier sanción a sus países aliados; tal es el caso de EEUU, que ha obstaculizado todas las resoluciones en contra de Israel por el genocidio que está perpetrando en contra del pueblo palestino.

Ese derecho de veto es uno de los principales elementos de la actual crisis de la ONU, pues impide que cualquier resolución se apruebe incluso si cuenta con el respaldo de 14 de los 15 miembros del Consejo. Hasta septiembre de 2025, por ejemplo, EEUU bloqueó seis fallos sobre el alto el fuego en el genocidio en Palestina, cuyo argumento es que no se condenaba a Hamás.

Claudia Sheinbaum y Lula entre los más críticos

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y su par de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, recientemente hicieron severas críticas al organismo.

“La ONU dejó de cumplir su labor, la verdad. Se imponen los países con mayor fuerza militar. Y eso, pues, no puede ser (…) Hoy estamos viviendo una situación en donde la ONU ha perdido cada vez más fuerza”, declaró la mandataria el 2 de marzo, después de que Estados Unidos e Israel comenzaran la guerra contra Irán.

El lunes expresó que “independientemente de la fuerza o no, del poder económico de un Estado u otro, en Naciones Unidas todos son iguales, con excepción del Consejo de Seguridad, donde existe veto de ciertos países”, lo cual, a su juicio, afecta su capacidad para cumplir con su rol.

Lula, el 21 de marzo, en el Foro de Alto Nivel de la Comunidad de Estados Latinoamericanos (Celac), dijo que “no podemos admitir que los demás piensen que son dueños de nosotros. Miren lo que hacen con Cuba en este momento, miren lo que hicieron con Venezuela. Eso no es democrático”.

El sábado pasado, aseveró que los 5 integrantes del Consejo de Seguridad son los “Señores de la guerra” y que la actual forma en la que está conformado el organismo no responde a la realidad geopolítica del siglo XXI.

Presidenta Claudia Sheinbaum.

Los cuatro aspirantes a encabezar el organismo

La expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, quien fue alta comisionada de la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos (desde la cual no perdió tiempo para atacar al Gobierno de Venezuela, al igual que su sucesor, Volker Turk), fue postulada por su nación, así como por Brasil y México, pero el nuevo presidente del país austral, el pinochetista José Antonio Kast, le retiró el apoyo al asumir el poder.

El 25 de marzo, en carta al secretario de Estado, Marco Rubio, 28 republicanos (partido del presidente Donald Trump) integrantes de la Cámara del Senado y de Representantes, pidieron su veto por supuestamente ser “una fanática proaborto decidida a usar la autoridad política para anular la soberanía de los Estados en favor de agendas extremas”.

Roberto Grossi, postulado por Argentina, su país, ha sido denunciado por Irán debido a que no ha sido imparcial en sus informes sobre su programa nuclear, lo cual fue utilizado como excusa tanto para la agresión de Estados Unidos e Israel de junio del año pasado, como de la actual.

Rebeca Grynspan, también postulada por su país, Costa Rica, ha dicho que la ONU podría jugar un rol clave en la guerra en Oriente Medio y el senegalés Macky Sall, nominado por Burundi, no tiene apoyo en el continente africano.

Expresidenta Michelle Bachelet.


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