María Corina Machado, cómplice moral del genocidio en Gaza


Mientras las pantallas del mundo se inundan con las cenizas de Gaza y las cifras de una crisis humanitaria sin precedentes, en Venezuela, la figura central de la oposición, María Corina Machado, mantiene una postura que cruza la frontera de la diplomacia para internarse en el terreno de la alianza ideológica estratégica.

Desde el inicio de la escalada bélica en Gaza en octubre de 2023, en el historial de Machado no existen condenas al despliegue militar israelí. Al contrario, su discurso se ha alineado con el derecho a la defensa de Israel de manera absoluta.

En sus redes sociales y entrevistas, la dirigente de Vente Venezuela ha sido enfática. Tras los ataques del 7 de octubre, su reacción fue de solidaridad total e inmediata con el pueblo israelí, calificando las acciones de Hamás como actos terroristas que justificaban una respuesta contundente.

No obstante, a medida que los organismos internacionales como la ONU comenzaron a denunciar un “genocidio” o crímenes de guerra en la Franja de Gaza, el discurso de Machado entró en una fase de omisión deliberada.

En una de sus declaraciones más citadas respecto a la geopolítica de su posible gobierno, María Corina Machado ha sido clara: “Israel es un aliado estratégico. Compartimos amenazas comunes en la lucha contra el terrorismo y los regímenes autoritarios que buscan desestabilizar el hemisferio”.

Esta frase resume la columna vertebral de su política exterior: la seguridad nacional de Venezuela, bajo su visión, pasa por una alianza irrestricta con Tel Aviv, independientemente de la situación en los territorios palestinos.

El rastro documental más contundente nos remite a diciembre de 2018. En aquel entonces, mientras el gobierno de Venezuela rompía lanzas con las democracias occidentales, Machado tomó la iniciativa de enviar una carta directa al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu. En la misiva, que circuló ampliamente en medios de comunicación y redes sociales, Machado no solo solicitaba apoyo para la “causa democrática” venezolana, sino que apelaba a valores compartidos.

“Nuestra lucha es también la lucha de Israel”, se leía entrelíneas en un gesto que buscaba el reconocimiento de una potencia militar y tecnológica en el Medio Oriente como aliado clave contra el chavismo.

“Hoy envío carta a Mauricio Macri, presidente de Argentina y a Netanyahu, primer ministro de Israel, para pedirles que apliquen su fuerza e influencia para avanzar en el desmontaje del régimen criminal venezolano, íntimamente ligado al narcotráfico y al terrorismo”, escribió en su cuenta en la red social X, junto a la misiva.

Además, el documento apunta que Machado estaba “convencida de que la comunidad internacional, conforme a la doctrina de la responsabilidad de proteger, está llamada a dar a los venezolanos el apoyo necesario para generar el cambio” de Gobierno.

En diversas intervenciones, Machado ha vinculado al gobierno de Maduro con grupos como Hezbollah e Irán, posicionando a Israel como el “contrapeso natural” necesario para la seguridad regional, incluso en América Latina.

La cercanía de Machado con Israel no es solo retórica. Representantes de su partido Vente Venezuela han mantenido reuniones con figuras del Likud (partido de Netanyahu) buscando asesoría en temas de seguridad y tecnología.

El 23 de julio de 2020, Vente Venezuela publicó un comunicado oficial informando sobre la firma de un Acuerdo de Cooperación Internacional con la formación política. En su sitio web, el partido venezolano calificó la firma por parte de Machado y Eli Vered Hazan, quien en ese entonces era el director de Relaciones Exteriores del Likud, como un “paso histórico y muy importante”.

El documento declara explícitamente que la alianza se fundamenta en “valores occidentales, la libertad y la economía de mercado”, mientras que Tony Raichler, representante del Likud para América Latina, declaró en su momento que no era solo un “papel”, sino un “acuerdo operativo” que incluía cooperación en: Asuntos políticos e ideológicos, Estrategia y geopolítica y Seguridad y defensa, enfocándose en la lucha contra la influencia de Irán en Venezuela

Para sus críticos, su negativa a reconocer el sufrimiento en Gaza y su histórico de comunicaciones directas con Netanyahu la sitúan en una posición de respaldo tácito a las políticas más radicales del régimen israelí.

Recientemente, en el mes de octubre, apenas una semana después de haber sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado sostuvo una conversación telefónica con el primer ministro israelí. Lejos de usar su nueva plataforma para pedir un cese al fuego o denunciar la crisis en la Franja de Gaza, Machado utilizó el contacto para validar la ofensiva.

Según el comunicado oficial de la oficina del primer ministro de Israel: “La Sra. Machado dijo al primer ministro que apreciaba de gran manera sus decisiones y acciones decisivas durante la guerra y los logros de Israel”.

Al validar las ‘acciones decisivas’ de Benjamin Netanyahu en Gaza, incluso bajo el peso de un Premio Nobel de la Paz, la opositora venezolana ha trazado una línea roja: su proyecto de país no busca la neutralidad, sino una simbiosis total con el poder militar y tecnológico de Israel.

Mientras Netanyahu felicitaba a Machado por su Nobel, elogiando sus esfuerzos por “expandir el círculo de la paz mundial”, diversos organismos de derechos humanos y mandatarios como el de Colombia Gustavo Petro cuestionaron la coherencia de la premiación.

Machado recibe un premio de “Paz” mientras elogia una de las campañas militares más mortíferas del siglo XXI. Este contraste ha debilitado su capacidad de interlocución con los vecinos de Venezuela (exceptuando a Argentina), quienes ven con desconfianza que su proyecto político esté ligado a una potencia militar extrarregional.

Por otra parte, Machado ha reiterado su compromiso de trasladar la embajada de Venezuela de Tel Aviv a Jerusalén, un gesto que solo han realizado gobiernos de marcada tendencia pro-Israel como los de Javier Milei o Trump.

“Venezuela será el aliado más cercano de Israel en América Latina porque enfrentamos al mismo enemigo”, declaró en su entrevista con Israel Hayom en noviembre de 2025. Machado ha dejado al país aislado frente a una América Latina que clama por el fin del genocidio.


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