ONU denuncia “deterioro constante” de Gaza por el caos causado por Israel


El secretario general adjunto de la ONU, Khaled Khiari, alertó este martes ante el Consejo de Seguridad sobre el deterioro constante en los territorios palestinos. La atención internacional se desplaza hacia otros conflictos en Oriente Medio mientras la tragedia en Gaza alcanza niveles insostenibles. Las Naciones Unidas advierten que la destrucción masiva y el bloqueo israelí anulan cualquier posibilidad de estabilidad inmediata para la población civil.

La organización describe una tregua extremadamente frágil que se rompe con bombardeos constantes y acciones armadas en diversas zonas. Estos ataques ocurren mientras las delegaciones intentan consolidar el alto el fuego e implementar la segunda fase del plan de paz. La realidad sobre el terreno contradice los esfuerzos diplomáticos y mantiene a millones de personas bajo una amenaza de muerte permanente.

Los datos oficiales confirman la muerte de casi 800 palestinos desde el inicio del cese de hostilidades, entre ellos más de 200 menores. El fuego de artillería y los disparos de las fuerzas israelíes también acabaron con la vida de siete trabajadores humanitarios en pleno ejercicio de sus funciones. El Ejército de Israel justifica estas operaciones como ataques contra infraestructuras de Hamás, pero el impacto recae mayoritariamente sobre la sociedad civil.

Casi toda la población de la Franja, unos 1,8 millones de personas, vive en condiciones de desplazamiento forzado y depende totalmente de la ayuda externa. La infraestructura básica yace bajo los escombros y las restricciones de acceso agravan los riesgos sanitarios para los supervivientes. La ONU califica este escenario como una crisis humanitaria sin precedentes donde el hambre y la enfermedad avanzan sin control.

El costo astronómico de una reconstrucción incierta

La reconstrucción del territorio exigirá una inversión aproximada de 71.400 millones de dólares durante la próxima década. Una evaluación conjunta con la Unión Europea y el Banco Mundial determina que solo los primeros 18 meses requieren 26.300 millones de dólares. Estos fondos apenas cubrirían el restablecimiento de servicios esenciales y la reparación de infraestructuras críticas que Israel destruyó sistemáticamente.

El recuento global de víctimas desde octubre de 2023 supera ya los 72.500 fallecidos y los 172.000 heridos según las autoridades de salud locales. Estas cifras reflejan la magnitud de una ofensiva que devastó comunidades enteras y borró barrios completos del mapa. El bloqueo impide la entrada de materiales básicos, lo que convierte cualquier plan de recuperación en una meta lejana y casi inalcanzable.

La violencia también escala en la Cisjordania ocupada y Jerusalén Este mediante el avance agresivo de los asentamientos coloniales. La ONU denuncia desplazamientos forzados adicionales y un aumento de los ataques por parte de colonos israelíes contra la población palestina. Este entorno hostil debilita todavía más cualquier estructura de orden y aumenta el resentimiento en toda la región.

A este panorama se suma una crisis fiscal asfixiante para la Autoridad Palestina debido a la retención de ingresos tributarios. La deuda pública supera los 14.000 millones de dólares tras nueve meses de bloqueos financieros que paralizan la administración. La ONU insiste en que solo una solución política basada en dos Estados garantiza la paz, aunque los hechos actuales alejan esa posibilidad cada día más.


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