El presidente ruso, Vladímir Putin, afirmó este martes que el régimen de Kiev y sus aliados extranjeros adoptan métodos abiertamente terroristas como respuesta a su incapacidad para frenar el avance de las tropas rusas.
Según el mandatario, el enemigo pierde territorios estratégicos diariamente en la línea de contacto, lo que genera una desesperación que se traduce en ataques directos contra la infraestructura y la población civil.
Putin sostuvo que estas acciones buscan desestabilizar la nación, aunque aseguró que tales maniobras no lograrán alterar el curso de la operación militar.
El presidente razonó que Kiev apuesta por el terrorismo al carecer de victorias militares reales, intentando compensar su retroceso territorial con agresiones subversivas que, bajo su juicio, no obtendrán ningún resultado estratégico.
El mandatario también reconoció un incremento en las amenazas internas impulsado por organizaciones internacionales y grupos radicales que mantienen actividades de sabotaje en suelo ruso. Ante este panorama, Putin ordenó reforzar la vigilancia y advirtió que la seguridad nacional será el eje prioritario durante el próximo proceso electoral en el país.
Los ataques a la infraestructura civil y los riesgos ecológicos
Durante su intervención, el líder ruso destacó el aumento en el uso de drones contra objetivos no militares, citando como ejemplo reciente el ataque a las instalaciones energéticas en la ciudad de Tuapsé. Putin denunció que estas agresiones buscan provocar desastres de gran magnitud, poniendo en riesgo la estabilidad del suministro y la integridad de los ecosistemas regionales.
A pesar de la gravedad de estas incursiones, el presidente aclaró que, según los informes del gobierno local, el golpe en Tuapsé no generó consecuencias ecológicas irreparables ni daños críticos inmediatos.
No obstante, subrayó que la potencial peligrosidad de estos actos demuestra la naturaleza extremista de las fuerzas que operan desde territorio ucraniano con el respaldo de sus patrocinadores occidentales.
El gobierno ruso mantiene un monitoreo constante sobre las instalaciones críticas para prevenir incidentes de este tipo. Putin enfatizó que la protección de la infraestructura energética resulta vital para la soberanía del país, especialmente cuando el enemigo recurre a tácticas de guerra asimétrica tras fallar en el campo de batalla convencional.
Una respuesta contundente contra el extremismo y el radicalismo
Putin exigió una lucha implacable contra el terrorismo y la delincuencia en todas sus formas, instando a las fuerzas de seguridad a actuar con firmeza ante cualquier intento de subversión.
Para el mandatario, el actual contexto de agresión externa requiere una cohesión interna total y una respuesta administrativa dura que elimine los focos de radicalismo financiados desde el exterior.
El presidente vinculó la seguridad nacional con la estabilidad política, asegurando que el Estado no permitirá que el terror interfiera en la voluntad ciudadana. La prioridad absoluta de su administración reside en blindar las fronteras y los centros urbanos frente a la infiltración de grupos extremistas que aprovechan el conflicto para ejecutar actos criminales.
El jefe de Estado reafirmó que Rusia posee los recursos necesarios para neutralizar estas amenazas crecientes. Al señalar que el terrorismo surge de la debilidad militar del adversario, Putin envió un mensaje de confianza sobre la invulnerabilidad de las instituciones rusas frente a la presión coordinada de Kiev y las potencias que sostienen su estructura de guerra.
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